La humanidad está consumiendo millones de unidades anuales de energía barata y portátil, las pilas alcalinas, que al no ser adecuadamente desechadas al término de su vida útil, o recicladas convenientemente están provocando graves alteraciones al medio ambiente y serias perturbaciones y daños a la salud de la población.
Pilas y baterías contienen plomo, mercurio y cadmio y otros elementos químicos en cantidades menores como antimonio, litio, cobalto, plata y zinc, todos ellos posibles causantes de polución en elementos naturales, agua, tierra, aire.
El cadmio y el mercurio no pueden ser destruidos ni se degradan naturalmente y, a menos que sean depositados en lugares seguros y especialmente habilitados, pueden llegar a la cadena alimentaria afectando al medio ambiente, causando daños irreversibles en hígado, riñones y cerebro de hombres y animales. El plomo puede provocar daño cerebral, menos resistencia a las infecciones y cáncer al pulmón y riñones.
Para dar una idea de la magnitud del problema se señala que los metales pesados como el cadmio, niquel, plomo y zinc se liberan cuando el metal de la pila se rompe. El óxido de mercurio de una pila botón usadas en máquinas fotográficas y relojes puede contaminar 2 millones de litros de napas subterráneas o cursos superficiales en contacto con vertederos ilegales creando una situación irreversible.
El libro "Perfil Ambiental de Chile" editado por CONAMA en 1994 señala que esta situación se ha producido en Chile en varias ocasiones.
Un caso dramático se produjo en la comuna de Tirúa, habitada mayoritariamente por mapuches cuando el personal del Consultorio de Salud, descubrió que algunos recién nacidos presentan malformaciones congénitas a pesar de no existir en la zona industrias o fuentes contaminantes que pudieran explicar lo sucedido. La conclusión final fue que las malformaciones se debían al uso intensivo de pilas y baterías, único sistema de iluminación hasta 1996. Una campaña de recolección logró reunir cerca de 2 toneladas de pilas que CONAMA remitió a Santiago a HIDRONOR, única empresa con las condiciones técnicas para guardar desechos peligrosos en forma segura aunque no está en condiciones de reciclar.
Según datos de distribuidores, en el año 2001 se vendieron en Chile 47 millones de pilas de las cuales 15,7 millones corresponden a alcalinas.
La alternativa de las pilas reciclables, que pueden usarse hasta 700 veces, reduce el monto total desechable pero las más usadas, las de niquel-cadmio son todavía más contaminantes que las alcalinas.
Solución posible: Crear conciencia del peligro e incentivar la recolección para su almacenamiento seguro.
La Municipalidad de Santiago dispuso la instalación de 30 contenedores a través de la comuna. Los efectos prácticos parecen no haber tenido buenos resultados.
Revista del Consumo y Calidad de Vida.
Año 1, N°1. Agosto 2002.
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